Hablar es un don de Dios

-Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.-
1 Pedro 4:11.

Hablar es un don de Dios que posibilita la oportunidad de conocer y ser conocido, de transmitir conocimiento, de rodearse de gente positiva, de alcanzar grandes metas, de ampliar la capacidad de obtener una victoria, de desarrollar habilidades de liderazgo, de ahí, que el dicho popular proclama: “hablando la gente se entiende”.

Cuantos problemas tenemos, hemos tenido y tendremos por no desarrollar con sabiduría una conversación?

Con frecuencia escuchamos decir: “él no me entendió, no fue eso lo que quise decir”, ” no escuchaste bien”, “perdóname que no pude explicarme con claridad”, y muchas otras  expresiones que dan a entender incapacidades que podemos superar cuando hablamos, y así hacer más llevadera nuestras relaciones con los demás.

Hay personas que nos dejaron de hablar porque usamos palabras que entendieron ofensivas en su momento, que nos retiraron su amistad, y viceversa, muy a menudo se presentan casos de esa naturaleza, y todo debido a malos entendidos, también esto demuestra debilidades cuando hablamos.  Dice el Señor: “todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar”. Santiago 1:19

Cuando estemos abrumados por situaciones como esa es necesario hacer un alto en el camino y reflexionar, y si tenemos que enseñar a edificar con nuestro ejemplo, estaremos en ganancia, es un lindo y bendecido procedimiento que nos ayudará a dar testimonio del Dios grande al cual servimos.

Uno de los designios de la Palabra de Dios recomienda a los creyentes esta instrucción, “hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones”. Efesios 5:19.

En la cotidianidad la Iglesia del Señor es golpeada con fiereza por el hablar que no es conforme a las Palabras de Dios, obra de la carne que hiere con rudeza, y que va dejando como resultado  problemas, enemistades, pleitos y divisiones entre hermanos/nas, por lo cual es urgente proceder a sanar las heridas producidas por malas prácticas conversacionales, y perdonar como le dijo Jesús a Pedro “setenta veces siete”.

Es así como vamos creando espacios de credibilidad ante nuestros hermanos/nas y todo el prójimo que nos rodea, consejo tenemos “para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo”, solamente nos falta poner manos a la obra.

La dirección del Espíritu Santo ha puesto el fundamento  para el éxito: “Si alguno sabe hablar bien, que anuncie el mensaje de Dios. Si alguno sabe cómo ayudar a los demás, que lo haga con la fuerza que Dios le da para hacerlo. De este modo, todo lo que ustedes hagan servirá para que los demás alaben a Dios por medio de Jesucristo, que es maravilloso y poderoso para siempre. Amén”. 1 Pedro 4:11. Traducción en lenguaje actual{TLA}.