¿AMAMOS A NUESTRAS ESPOSAS?

Pastor

Antonio Regalado

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Únicamente el matrimonio logra alcanzar la felicidad cuando el esposo y la esposa determinan
Someterse a vivir en el temor de Dios.

 

Muchas veces nos encontramos en situaciones muy difíciles dentro
del matrimonio en las que nos llegamos a preguntar si verdaderamente
amamos a nuestras esposas, llegándonos a susurrar en nuestros oídos
la expresión “yo estoy con ella por mis hijos”, por supuesto, una estrategia del maligno para destruir nuestros matrimonios.

 

El enfriamiento en las relaciones matrimoniales es una situación que afecta sensiblemente a lo interno de la Iglesia; creando incomodidades y complicaciones en los aspectos familiares y ministeriales, no es casualidad, es algo que está siendo manejado por las potestades de las tinieblas, el siguiente ejemplo bíblico que fue dado a la Iglesia de Tiatira da testimonio de eso, dice: ’Pero hay algo que no me gusta de ti, y es que has dejado que Jezabel[a] siga engañando a mis servidores. Esa mujer anda diciendo que yo la envié, y les ha dicho a mis servidores que pueden comer de lo que se ofrece a dioses falsos, y los anima a serme infieles”.  Apocalipsis 2:20 Traducción en lenguaje actual (TLA).

 

Jezabel, era la esposa del rey Acab, quien gobernó durante muchos años a Israel antes del Señor Jesucristo, y simboliza en este caso, una manera de como destruir matrimonios y familias, aparte de la conducta frente a los servidores de la Iglesia de Tiatira, ella condujo a Israel a adorar a los ídolos.

 

Esta experiencia invita al liderazgo que sirve al Señor, a revisar ciertos comportamientos en el modo de conducirnos, estando siempre alerta y vigilalando sin descuidar, ante las asechanzas del enemigo.

 

La bienaventuranza en el funcionamiento del hogar no depende de la sabiduría humana, sino de la
Dirección divina, que es la fuente de “Toda buena dádiva y todo don perfecto.”

 

La desdicha que cobija a una gran parte de los cónyuges se debe en gran manera al olvido de los
Principios establecidos por Dios para bendecir a las familias de la tierra.

 

Navegando en internet encontramos en el portal “renuevodeplenitud.net,”
la siguiente anécdota que esperamos sea de bendición para Usted y Su Familia:

 

“Un esposo fue a visitar a un Sabio consejero y le dijo que ya no quería a su esposa y que pensaba separarse.

El Sabio lo escuchó, lo miró a los ojos y solamente le dijo una palabra: Ámela. Luego se calló.

-Pero es que ya no siento nada por ella.-Ámela, repuso el Sabio.

Y ante el desconcierto del señor,
después de un oportuno silencio,
-Agregó lo siguiente: “Amar es una decisión, no un sentimiento;
Amar es dedicación y entrega.
Amar es un verbo y el fruto de esa acción es el Amor.

El Amor es un ejercicio de jardinería:
arranque lo que hace daño,
prepare el terreno, siembre, sea paciente, riegue y cuide.

Esté preparado porque habrá plagas,
sequías o excesos de lluvia, mas no por eso abandone su jardín.
Áme a su pareja, es decir, acéptela, valórela,
respétela, darle afecto y ternura, admírela y compréndala.

Eso es todo “Ámela“.  Preciosa reseña.

Actitud inteligente y sabia sería atesorar en el portafolio matrimonial, cada una de las enseñanzas derramadas en la narración; como si fueran “Las cuerdas de amor” que JESÚS empleó para cultivar nuestras atenciones hacia ÉL.

 

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como CRISTO amó a la iglesia,
y se entregó a sí mismo
Por ella,”. Efesios 5:25.

 

El amor jamás se extingue,
Todo lo puede.