Las enfermedades del oído / Apóstol Sergio Enríquez O./ Guatemala, 4 de marzo del Año De la Misericordia

De un momento a otro podría suceder el arrebatamiento de la Iglesia, pero lamentablemente mucho pueblo de Dios ha dejado de esperar el cumplimiento de esta promesa; esto debido a que han perdido la fe en su corazón. Ahora bien, hemos aprendido que lo primero que sucede es lo que oímos, luego lo que vimos, luego es lo que contemplamos y por último lo que hablamos, y esto lo confirma la Biblia cuando dice: ¡Una voz! ¡Mi amado! He aquí, él viene, saltando por los montes, brincando por los collados. (Cant. 2:8). La Biblia dice que el Señor descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y la trompeta de Dios sonará; siguiendo este orden vemos que primero sería la parusía, luego contemplación y por ultimo palparlo; de tal manera que lo que anhelamos es el hecho de poder contemplarlo, pero para que todo esto se haga una realidad en nuestras vidas es necesario que nuestro oído esté atento a la voz de Dios para que podamos escuchar Su voz de mando.

 

Romanos 10:17 LBLA Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo.

Cuando el Señor venga hallará poca fe, y el problema será para los que no quieren oír, porque la fe viene por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios. El ataque contra la fe ha surtido efecto en una buena medida, y no depende tanto de lo malo o lo bueno que sea el emisor de la Palabra, sino más bien del receptor; por lo tanto, tenemos que analizar si nuestro oído está libre de enfermedades que podrían estar impidiendo que recibamos el mensaje correctamente.

Marcos 4:24 LBLA También les decía: Cuidaos de lo que oís. Con la medida con que midáis, se os medirá, y aún más se os dará.

El Señor nos dice en este versículo que debemos cuidarnos de lo que oímos, y asegurarnos que lo que escuchamos nos edificará, equiparará o edificará, porque de lo contrario es mejor no escuchar, ya que nos afectará nuestro oído y no llegaremos a tener fe, sin la cual es imposible agradar a Dios.

Es necesario que atendamos todas las enfermedades que podamos presentar, pero las del oído tenemos que atenderlas inmediatamente porque el Señor viene pronto y sonará la trompeta en Sión, y si nuestros oídos no se encuentran aptos, no podremos escucharla ni distinguir el sonido de la trompeta. Veamos a continuación algunas de las enfermedades que podrían padecer nuestros oídos:

2 Timoteo 4:3 LBLA Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos;

Comezón de oídos: Existen muchas personas con comezón de oído, y sucede esto porque no tienen un verdadero interés en la Palabra.

Hechos 17:20-21 LBLA Porque te oímos decir cosas extrañas; por tanto, queremos saber qué significan. (Pues todos los atenienses y los extranjeros de visita allí, no pasaban el tiempo en otra cosa sino en decir o en oír algo nuevo.)

Oír solo lo nuevo: La Biblia dice al respecto que debemos hablar sabiduría entre los que hemos alcanzado madurez, entonces sí es necesario hablar cosas profundas, pero también debemos saber quién las escuchará porque pueden ser afectados o simplemente no comprender lo que se está transmitiendo; por eso es necesario que antes de escuchar profundidades de la Palabra, debemos ser instruidos con una doctrina básica; sin embargo, nos encontramos con personas que solo quieren oír novedades, y sin lugar a dudas es bueno anhelar escuchar profundidades, pero debe darse en el orden

debido. Debemos cuidar lo que oímos, porque eso podría impedir que escuchemos el sonar de la trompeta.

2 Timoteo 4:4 LBLA y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos.

Apartar los oídos de la verdad: No podemos prestar atención a los aspectos que se apartan de la verdad, debemos dirigir nuestros oídos a la Palabra de Dios que permanece para siempre, porque si nos llenamos de ella permaneceremos para siempre.

Jeremías 6:10 LBLA ¿A quiénes hablaré y advertiré, para que oigan? He aquí, sus oídos están cerrados, y no pueden escuchar. He aquí, la palabra del SEÑOR les es oprobio; no se deleitan en ella.

Oído incircunciso: Cuando nuestros oídos están incircuncisos es que son carnales, debido a que todo lo que oímos le aplicamos el prepucio del oído, y no logramos deleitarnos de la verdad, porque las verdades bíblicas deben ser distinguidas espiritualmente. Hay mucha gente que tiene oído incircunciso, y todo lo que oye, aun siendo carnal, tiene empatía por ello, y esto afecta su fe.

2 Pedro 2:8 LBLA (porque ese justo, por lo que veía y oía mientras vivía entre ellos, diariamente sentía su alma justa atormentada por sus hechos inicuos),

Oídos inicuos: Lot se encontraba atormentado por todo lo malo que escuchaba, atormentando su alma y disminuyendo su fe. Aunque vivamos en un mundo de conflicto, no podemos permitir que lo que escuchamos que sucede a nuestro alrededor nos atormente y nos quite la paz, porque dice la Palabra “Aunque caigan mil a tu lado y diez mil a tu diestra, a ti no se acercará” (Salmos 91:7). Nuestro oído debe estar limpio para que pueda discernir la Palabra y todo lo que viene de Dios. Una vez hemos venido a los pies de Cristo y hemos sido llenados del Espíritu Santo, no podemos dar marcha atrás, porque si pretendemos ir al mundo, el Señor nos enviará a Sus ángeles para batallar incluso contra nosotros mismos y hacer que regresemos a los pies del Señor, porque El que empezó la buena obra, de cierto la terminará.

Hebreos 5:11 LBLA Acerca de esto tenemos mucho que decir, y es difícil de explicar, puesto que os habéis hecho tardos para oír.

Tardos para oír: Dios quiere que estemos atentos a escuchar Su Palabra, porque nuestro oído es el vientre que reproducirá la fe, porque primero viene el oír y luego la fe, y juntos harán que oigamos con fe. Roguemos al Señor que destape nuestros oídos y que sean sanados para que podamos hacer buen juicio de todas las cosas, y sobre todo, atender lo profundo del corazón del Señor.