DIOS ES AMOR

DIOS ES AMOR, la fuente desde donde emanan y se originan nuestros amores, de ahí brotan, y cualquiera sea la circunstancia en que nos encontremos, debemos rendirles las honras debidas, hoy y siempre, y recordar que los seres humanos fuimos creados a imagen y semejanza de DIOS, que SU AMOR ha sido derramado en nuestros corazones por medio del sacrificio de Jesús al vertir su preciosa sangre para redimirnos de la esclavitud del pecado y de la muerte.

 

Dice la Palabra del Señor:  “Este es el día que hizo Jehová;
Nos gozaremos y alegraremos en él”. Salmos 118:24. Este mismo fragmento bíblico en la versión Traducción en lenguaje actual, expresa: “Hagamos fiesta en este día, porque en un día como éste Dios actuó en nuestro favor”.

 

Celebremos este privilegio y regalo divino del cual Dios nos hace beneficiarios, premio del Altísimo que tiene como objetivo el hacer que los seres humanos seamos felices, este ingrediente de DIOS es el ancla que nos amarra y sostiene junto al muelle de la vida, desde donde un día, conforme a su santa y perfecta voluntad, hará despegar nuestra embarcación en consagrada paz y armonía.

 

El Amor de Dios es un incienso; que al arder, arroja una fragancia que nos perfuma a todos, “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él”.  1 Juan 3:1.

 

En la actualidad, donde millones de personas  que conviven en nombre del amor, producen tantos sinsabores y causan un sinfín de heridas y tristezas, separaciones y delitos muy graves como destruir familias, insisto, en nombre del amor, la Palabra de Dios es un abrazo que edifica el alma, un estímulo para el hogar de  consuelo y esperanza, una lluvia que alimenta los valores en la familia, es como especie de beso que tonifica el santuario del matrimonio;  tan golpeado por falsos valores y creencias  fuera de contexto y de la voluntad de Dios en estos tiempos de modernidad y globalización.

 

Si alguien decidiera ejercitarse bajo la disciplina del Señor, alcanzaría a ser afortunado y felíz, porque “El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo. ” 1 Corintios 13:7. Traducción en lenguaje actual (TLA).

 

Ese amor se fortalece y se hace más fuerte en el quebranto, “Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”, refiere la versión Reina-Valera 1960 (RVR1960).

 

Saca fuerza aún atravesando por  debilidades, porque “El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie. No es orgulloso. No es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa. No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho. 1 Corintios 13:4-5 TLA.

 

Aunque una gran parte de la gente está viviendo bajo la ausencia de ese don que es regalo de Dios, y en el sabor amargo de la bancarrota de lo que un día fue, lo cierto es, que existe hambre de amor en estos tiempos.

 

Los hechos y acontecimientos que a diario acontecen, llenando de miedo, dolor e incertidumbre a una humanidad que está cansada de más de lo mismo, testifican de la necesidad que tenemos de darnos un baño del amor de Dios.

 

DIOS ES AMOR, el perfecto amor que hace posible a un hombre y una mujer unirse en matrimonio y formar una familia, necesario para la realización de la vida, escrito está, dice: “Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy”. 1 Corintios 13:2.

 

Ese amor eterno nos ha prolongado su misericordia, el amor que “no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad;”. 1 Corintios 13:5-6. La Biblia de las Américas (LBLA).

 

Dale la bienvenida, y deja entrar a tu corazón “el amor que nunca deja de ser”, conviene que así sea, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga
vida eterna.” San Juan 3:16.

 

MARANATHA